Sagrada Familia

Eclesiástico 3, 3-7. 14-17; Salmo 127; Colosenses 3, 12-21; Mateo 2, 13-15. 19-23

Abre tus ojos y reconócete como familia de Dios

Fray Duberney Rodas Grajales, O.P.

 

En esta celebración, estamos felices de encontrarnos con la Familia Santa de Nazaret, en ella podemos ver el reflejo del proyecto de Dios para nuestras propias familias, a cada uno de nosotros nos invita personalmente a reconocernos como miembros de su propia familia. Para mostrar nuestra aceptación a esta invitación, las lecturas bíblicas que acompañan nuestra celebración nos permiten fortalecer nuestra identidad cristiana, tres verbos pueden ayudarnos hoy: Transmitir, Comunicar, Sostener.

 

En variados contextos de cambio, se puede experimentar que las relaciones de familia han cambiado. Ante todo cuando el indudable valor de la autonomía y la libertad, se convierten en valores supremos, llegando a despreciar, valores como la amistad, el amor, la solidaridad … y hasta el que da el origen a todos los demás, la vida. En este sentido cambiante, encontramos eco, en la primera lectura que nos invita a ser fieles en la Transmisión de los valores. El mensaje de Ben Sirá, se da en una confrontación del pueblo de la alianza con la cultura Helenista, y el mensaje es claro, la familia es el lugar preferido para enfatizar los valores y las prácticas judías. La gran cuestión que surge de aquí, versa sobre la manera en que estamos transmitiendo nuestras tradiciones, vivimos en un ambiente de confrontación, que requiere de apertura y raíces profundas.

 

El salmo y la segunda lectura nos presentan dos realidades que dan profundidad a nuestra relación con Dios: el temor de Dios que produce alegría y la vivencia de la consagración a Dios. Son dos experiencias que sólo se pueden asumir a partir de la comunicación del amor de Dios. Una familia que habla con Dios y de Dios, es una familia que sabe tomar las raíces necesarias para que los frutos que está destinada a dar sean aprovechables en la vendimia. Una familia que experimenta la entrega de un amor que sólo busca darle gloria a Dios, entiende que el crecimiento, cuidado y promoción mutuos es el camino que les abre a vivir la comunicación del proyecto que Dios tiene para ella.

 

De aquí podemos entender el ejemplo de santidad que se nos propone en la Sagrada Familia de Nazaret, se sostienen mutuamente, de tal manera que cada uno puede realizar en su vida el plan de salvación. Los tres miembros de esta familia, están completamente abiertos a dar cumplimiento a la voluntad del Padre. En el ángelus del 29 de diciembre del 2019, el papa Francisco dice: “la Familia de Nazaret representa una respuesta coral a la voluntad del Padre: los tres miembros de esta familia singular se ayudan mutuamente a descubrir y llevar a cabo el plan de Dios”

 

La alianza de amor y fidelidad, de la cual vive la Sagrada Familia de Nazaret, ilumina el principio que da forma a cada familia, y la hace capaz de afrontar mejor las vicisitudes de la vida y de la historia. (Amoris Laetitia, n.66) así en este contexto en el que celebramos a la Sagrada Familia de Nazaret, al participar del misterio que Jesús nos dejó como nueva alianza, nos acercamos seguros de que recibiremos la bendición de Dios, que nos permite vivir en la comunión de fe, el testimonio necesario para ser reconocidos como familia de Dios.

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